PRESENCIA
Flores, altura y movimiento
Hay bodas donde la tarta necesita presencia. En una composición de varios pisos, cada altura cambia la proporción del conjunto y obliga a pensar la pieza casi como una pequeña arquitectura.
Aquí el blanco funciona como base serena mientras las texturas verticales aportan ritmo. Las flores rosas y blancas rompen la silueta de forma orgánica y hacen que la pieza se sienta viva, sin perder elegancia. Detrás de esa apariencia ligera hay precisión: niveles, acabados y decoración tienen que convivir sin que uno compita con el otro.